Ya es el tiempo cuando ese frío norte te envia de regreso, que el calor como de calcetines lanudos vuelve
a casa, traes aroma a gringa pero tu
piel de mestiza te delata, traes a casa olor a comino, a comida recién preparada; el eco
de las paredes se ha marchado, regresará
cuando de nuevo partas. Cuando estás
aquí todos recuerdan que la familia es grande, pero cuando partes, todo vuelve
a la anormalidad; anormalidad o normalidad, ya no se cual de las dos será,
pasas tanto tiempo fuera que cuesta acostumbrarse.
Cuando regresas a
casa las flores salen a tu encuentro, y lo digo en serio, como si supieran que
vives preocupada por ellas. Vuelven los colores a la casa, el sepia aguarda por un tiempo.. La pareja de palomitas está allí, saben que
eres tu quien está en la cocina cuando se asoman a pedir maicillo. Todo cambia
cuando estas de nuevo en casa.
Pero pronto será de nuevo tu partida, la tan indeseada
partida, sobre todo para cierto pequeñín que cada vez que te marchas cuenta cada
mes, cada semana y cada día para tu regreso, lo hace tan bien que es todo un experto en
hacer corto el tiempo, aunque para mí se vuelve más largo cuando él en vos alta cuenta los días que faltan.
Aun no entiendo porque te vas, y prefiero no saberlo, quizás
sea mejor así; lo único que entiendo es que es difícil acostumbrase a la
anormalidad o normalidad, aun no se cual de las dos será, pasas tanto tiempo afuera que cuesta acostumbrarse.

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